El Cortijo

Cortijo El Puerto de las Eras

Cortijo El Puerto de las Eras

El centenario cortijo se asienta sobre una suave colina; “El Puerto de las Eras”, es vigía del fértil y frondoso Valle del Guadiaro y contempla no sin asombro, el imponente macizo calizo de la Sierra de Libar, en plena Sierra de Grazalema, así como la exuberante vegetación de alcornoques en las últimas estribaciones del Parque Natural de los Alcornocales.

Guarda en sus restauradas vigas de madera de castaño, en los suelos de barro, en los muros de piedra y cal, bajo las ancestrales tejas árabes de su tejado, vidas e historias de las que fue fiel testigo.

El cortijo se encuentra situado dentro del termino municipal de Algatocín, en una finca de aproximadamente 15 ha., dedicada en su mayoría a ganadería ecológica de ovejas y corderos. En la finca se aprovechan sus pastos para el ganado, quedando en los alrededores del cortijo una zona ajardinada, con abundante vegetación, como espacio de esparcimiento y recreo.

Es un lugar para aquellos visitantes, cuyas inquietudes encuentran respuesta en el mundo rural, en el contacto con la naturaleza en las cosas sencillas y auténticas. Podemos hablar de sencillez y autenticidad, si contemplamos el exterior de la edificación, la cual se amolda al entorno, respetando la belleza natural de su magnifico enclave.

El cortijo está formado en su conjunto, por tres viviendas, dos de ellas ya terminadas y con capacidad para 4 y 8 personas y una tercera aún pendiente de rehabilitación,( lo que en su día fueron los antiguos establos para el ganado).Si la simplicidad visual exterior de las casas que forman el cortijo, se refleja en los muros de piedra y cal, sin adornos ni artificios, en el interior, la chimenea de leña, los envigados techos de castaño, el frescor en verano y calidez en invierno de sus estancias, atestiguan el mismo concepto de lo auténtico.

En este ambiente, la curiosidad se rebela, las preguntas surgen en las mentes de los visitantes y las respuestas que reciben, algunas veces consisten en historias del lugar, de las labores y el quehacer diario, en sus celebraciones y fiestas, y otras veces, en las vivencias, emociones y esperanzas de las gentes que allí habitaron.

inner_page_bottom_image