21 April 2013

Sobre los origenes del municipio de Algatocin

Las primeras evidencias de poblamiento humano en las tierras del actual municipio de Algatocín se remontan a la Edad del Bronce (II milenio a. C.). Correspondientes a esta época se han encontrado algunos fragmentos de cerámica a mano en el paraje conocido como Cerro Gordo.

De época posterior, sobre mediados del I milenio a. C., también son evidentes los restos ibéricos hallados en Cerro Gordo, cuyo mejor ejemplo es el opidum o recinto defensivo cuyos restos podemos ver en la cumbre de ese cerro. Además, son frecuentes los fragmentos de cerámicas, algunos de ellos con pintura roja, de facies ibérica.

Finalmente, ya durante la dominación romana, Cerro Gordo y las tierras algatocileñas del Guadiaro vivirían su mayor época de esplendor. Así surgió una importante ciudad, llamada Vesci, al amparo del recinto defensivo de Cerro Gordo (éste debió ser remodelado por los romanos), el cual controlaba el Guadiaro, además del principal núcleo de comunicaciones de la Serranía de Ronda en época romana y que se ubicaba en el puerto de las Eras (Algatocín-Benarrabá). Esta importancia estratégica, junto a la riqueza agrícola y ganadera del lugar hizo de Vesci una de las ciudades más importantes de la Bética, llegando a emitir moneda propia.

Además, en torno a Vesci surgieron numerosas villas, algunas de ellas dedicadas a la producción industrial (como la textil), como parece demostrar el hallazgo de un gran número de pesas de telar en un yacimiento situado en Salitre.

En el año 711 llegan a la Península Ibérica los árabes. Junto a ellos vienen grandes contingentes de población bereber, entre los que se encontraban los Attus, quienes fundaron Algatocín, al que llamaron Al-Atusiyin, “el lugar de los Attus”. Otro pueblo fundado por los beréberes en el término de Algatocín fue Benamahabú, situado en Benajamón.

En los siglos siguientes, Algatocín y Benamahabú viven todos los abatares, políticos y bélicos, que sufre la Serranía, hasta que finalmente en 1485 pasan a manos cristianas (Reinos de Taifas, Almorávides, Almohades, Benimerines, Reino Nazarí).

Autor: Manuel Becerra Parra y Pepi Duarte Fernández | Publicada en Historia el 23-ago-2003

22 December 2010

Sobre la Cañada Real próxima al cortijo

“La Cañada Real del Campo de Gibraltar, se adentra en la Serranía de Ronda por Gaucín, Cortes de la Frontera y Benaojan, enlazando a continuación con la ciudad de Ronda a través de diversas rutas. Esta Cañada muy frecuentada por los vaqueros, arrieros, porqueros y pastores que llevaban sus ganados a vender a la ciudad del Tajo, seguia un trazado paralelo al rio Guadiaro, acercandose o alejándose del mismo según lo abrupto del terreno. De ella salían de continuo multitud de vereas recorridas por aquellos pescateros que, desde Estepona y Manilva, subían pescado a Ubrique y a pueblos del interior; o también de aquellos otros que, desde los pueblos de la sierra bajaban sus mercancías hasta las estaciones de tren, donde les esperaban aquellas largas composiciones de vagones.

A este respecto, era digno de ver el ir y venir de mulos que, procedentes de los más diversos pueblos de la sierra bajaban hasta la Estación de Gaucin (El Colmenar) o la de Cortes (Cañada del Real Tesoro) con los serones llenos de carbón, naranjas, nueces, cerezas, castañas y corchas….”

Del libro “Los Arrieros” Isidro García Cigüenza

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